La Cosmovisión del pensamiento indígena y el Templo

Desde nuestra concepción por la búsqueda de la verdad, debemos pensar con profundo respeto frente al conocimiento de los sabedores mayores indígenas. Quienes aún hoy subsisten a pesar de nuestra indiferencia, al extremo de poner en peligro de desaparecer a muchas culturas irrecuperables para el patrimonio ancestral de la humanidad.

Desde la cosmovisión del Pensamiento indígena y la sostenibilidad, en la Ley de Origen, hay cuatro principios fundamentales para entender el universo:

– Todo lo que nos rodea está vivo y se encuentra en permanente cambio. La tierra – nuestra madre, el Sol – nuestro padre, la Luna, las estrellas, los árboles – nuestros hermanos, las plantas, los animales – nuestros hermanos, las piedras – nuestras abuelas, las montañas, los ríos, el mar, el agua, el aire, las nubes, etc. son seres vivos, así como nosotros los seres humanos.

– En el universo no existe nada que no esté relacionado con todo lo que lo rodea.

– Todo lo que se haga a cualquier ser del universo, nos afecta de igual a manera a todos, porque todos somos uno. Así como nosotros tenemos un espíritu como seres vivos, todos los demás seres vivos del universo también lo tienen. Por ello los indígenas piden permiso y dan las gracias a las plantas cuando necesitan tomar sus hojas, sus flores o algo de ellas. Reconociendo y reverenciando su condición de seres vivos como nosotros.

– El universo está regido por leyes que debemos conocer y respetar. Los ancestros dejaron dibujos en los lugares sagrados para recordarnos el respeto por la Madre tierra y todo lo que nos rodea.

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Dominio público, Enlace

Profundizaré sobre lo que es un Templo o Kankurwas. Este es una réplica del cosmos y los mayores enseñan su cosmología mostrando sus detalles arquitectónicos. Su construcción está determinada por el comienzo de su calendario, el día del solsticio vernal (21 de junio), ya que los cuatro puntos de salida y ocultamiento del sol en los solsticios (21 de junio y 21 de diciembre) son los cuatro puntos cardinales del universo Kogi, llamadas “esquinas del mundo”.

La importancia de estas fechas se debe a la correlación de los solsticios y equinoccios (21 de marzo y 21 de septiembre) con los cuatro periodos de sequía o lluvias que determinan el calendario agrícola y éste a su vez, el calendario ritual.

Los movimientos del sol, como en todas las culturas ancestrales, forman parte de uno de los más importantes principios de organización de su existencia, y la arquitectura ha sido el instrumento utilizado por excelencia para la materialización de cada una de estas posiciones del sol en cada época del año. La construcción de una Kankurwa debe iniciarse el 21 de junio, porque solo ese día se puede colocar con total exactitud el primero de los cuatro postes principales, en el nor-oriente, en la dirección de la salida del sol, desde el centro del Templo.

Una vez bicado este punto, los otros tres son una resultante geométrica de trazado. Todos los templos tienen dos puertas en lados opuestos, orientadas siempre de oriente a occidente y definidas por dos postes, uno a cada lado del eje de la entrada. La estructura básica es la de una pirámide de base rectangular. Estos ocho postes son el soporte de toda la estructura de la cubierta.

Cada Templo es una réplica del cosmos, es el cuerpo de la Madre Universal. Los cuatro postes principales representan los cuatro puntos cardinales, los cuatro primeros hijos de la Madre, los cuatro linajes masculinos y femeninos, cada uno en correspondencia con cuatro animales y con la ubicación de los cuatro fogones dependiendo de la época del año. El centro es el lugar más sagrado del templo.

El Templo es un instrumento científico de observación astronómica. El rayo de sol que entra desde la parte alta de la cubierta se mueve entre la ubicación de los cuatro fogones durante todo el día, todos los días del año. El movimiento aparente del sol determina el espacio sagrado, permitiendo establecer el calendario agrícola y ritual.

Estas observaciones tienen como fin principal comprobar el orden cósmico como fundamento y modelo del orden social y se extienden al movimiento de la Luna y de algunas estrellas como las Pléyades.

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De CarlosE Duarte, CC BY 3.0, Enlace

LA MALOCA (nombre mal dado por los españoles a los templos amazónicos, su nombre verdadero es Yurupary Oca o Casa del hombre – en relación directa con la casa hexagonal del cosmos que rodea la constelación de Orión, el hombre del cosmos). La Yurupary Oca es la forma tradicional de vivienda del Amazonas, pero también es el centro ritual sagrado. Se construye a partir del conocimiento y sabiduría de la cultura indígena. Es el lugar de reuniones, de congregación y de aprendizaje. En el pensamiento indígena la primera Yurupary Oca es la Tierra, pues es la gran casa donde vivimos todos.

La función principal de una Yurupary Oca es servir de vivienda comunal a los integrantes de un clan familiar. Es la esencia de la vida ritual, económica y familiar. Es el espacio ritual que permite transmitir la Palabra de vida, la Palabra de Sabiduría. La Yurupary Oca, sirve de lugar de dormitorio, lugar para la preparación del alimento, un espacio donde se prepara la Fariña y el Casabe – alimentos tradicionales hechos a base de almidón de yuca, el Mambeadero – espacio de conocimiento para contar la historia y los mitos de su propia cultura, el sitio del Manguaré – instrumento de madera que sirva para llamar a la comunidad, y el centro de la Yurupay Oca para las reuniones y los bailes tradicionales.

Los materiales con los que se construye la Yurupary Oca salen de la selva, la madera para la estructura principal y el cerramiento y la palma para el techo son proporcionados por su medio natural inmediato. La Yurupary Oca es una representación de la primera maloca que es la Tierra, ella contiene toda la sabiduría de las leyes del universo. Por eso la Yurupary Oca construida por el hombre debe contener esa misma sabiduría de la Ley de Origen, en cuanto a geometría y proporciones armónicas, independientemente de su tamaño. Además de ser armónica en si misma debe estar en armonía con el universo.

La Yurupary Oca hace referencia a lo femenino, su interior es como el vientre de una mujer, allí alberga la vida y la abundancia, simboliza la protección y la fertilidad. Los 4 estantillos que son la estructura principal de la Yurupary Oca, simbolizan los 4 abuelos iniciadores de las 4 grandes tribus de la creación, también simbolizan los 4 puntos cardinales que son los que la mantienen en equilibrio. Simbolizan también las 4 plantas sagradas (La hoja de Coca, el Yarumo, la sal vegetal o sal de monte y el Tabaco) y simboliza también a la mujer como soporte y protección primordial para su existencia (Mamá, abuela, esposa y hermana). También simbolizan a las personas que se encuentran en proceso de aprendizaje del conocimiento indígena.

Los 4 estantillos sostienen el techo cuya cumbrera contiene el rostro de la madre, cada parte de la madre encuentra su correspondencia en la Yurupary Oca: la palma tejida del techo es su piel, los estantillos sus costillas, los amarres sus venas y nervios. En la puerta principal los abuelos sostienen la viga de la cultura o tradición oral.

La Yurupary Oca es un pequeño mundo en donde están simbolizados y representados los mitos y principios fundamentales de la cultura y el pensamiento del indígena del Amazonas. Por su puerta frontal, hacia el oriente, nace la humanidad hacia el patio de la Creación, es el espacio abierto al amanecer. De esta manera los residentes de la Yurupary Oca mantienen la armonía con el microcosmos que esta conforma y practican los rituales y costumbres que les permiten conservar el equilibrio con su medio natural y obtener la protección necesaria para la vida.

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