MI INICIACIÓN

¿Cómo te preparaste par el día de hoy?. Pienso, ¿Debí haber hecho algo más?. ¿Tuve que haber leído algo?. Tal vez no debí haber comido nada. Me cuestioné haber dejado definitivamente todo el día libre.

Respondí. La verdad hoy fue un día muy atareado, más de lo usual. No tengas miedo, debes tapar tus ojos. Pensé, y ¿Debería tener miedo?. ¿Por qué debería tener miedo?. Duré más tratando de pensar eso cuando ya ingresamos a un terreno destapado tan solo segundo después de haber iniciado la marcha del carro.

Trataba de saber donde estábamos. Pero esto fue interrumpido de golpe al entregarme en os brazos de los expertos. No tengas miedo, vuelve a decirme. Vuelvo y pienso, ¿Debería tener miedo?, ¿Por qué no siento miedo?. ¿Por qué me siento tan tranquilo?.

Explotaban mis sentidos, disfrutaba cada contacto con el exterior, imaginaba el frio de cada objeto, el calor con el que me contactaba el cuerpo y adicionalmente la fuerza de la persona que me guiaba.

Entré al cuarto. Retire la venda y abra sus ojos. Pasaron un par de segundos y comprendí que había muerto, estaba allí solo viendo quien quise ser y no fui, quien había creído ser y no fui.

No tengas miedo. Vuelvo y pienso. Será que los que han pasado por acá han sucumbido ante lo incierto, se han derrumbado por el temor. Y me pregunto, ¿Por qué no siento miedo? ¿Por qué mi corazón late con tranquilidad?.

Que esta esperando mi corazón que mi mente no sabe, me preguntaba.

Me siento humillado, Sudaba mucho. Tenía sed. El silencio gobierna el ambiente excepto en mi mente.

Seguía tratando de adivinar donde estaba. Escuchaba gallos, escuchaba de vez en cuando motos que transitaban un terreno destapado y pólvora en el fondo. Mi mente por un buen segundo evoco aquellos días en que pasé noches y amaneceres en las montañas.

Entramos. Siempre guiados y con el susurro al oído que nos generaba un consuelo a esta situación. Una voz a mi derecha, otra a la izquierda, una muy lejana y fuerte al fondo. Daba la sensación de un salón sin paredes en las que se perdía el eco de mis pensamientos.

Soy torpe para memorizar. Soy torpe para seguir una instrucción imitada por otro sin relacionarla en mi mente y atarla para que quede allí. El problema era que mi mente estaba pero aún estaba ocupada por decidir que información debería ser útil y cuál no. Con torpeza termine.

Ahora sí tengo miedo. Tengo miedo de ser inferior a las circunstancias. De no comprender si morí. ¿Si debo nacer de nuevo? O sencillamente, debo retoñar sobre lo que se ha podado.