La Luna

Haciendo una firme mirada hacia el lumínico oriente despertó en mí la necesidad de profundizar sobre el significado de dos astros, que juegan un papel trascendental en la humanidad, ante esa situación procedí pasar a la práctica e intentar plasmar por medio del poder símbolo, bajo la virtud de la diligencia y en dominación de la técnica del óleo sobre lienzo.

En el proceso de pintura de estos astros, pude investigar sobre la Luna y sus simbolismo, la Luna. Considerada en muchos rituales como una de las Luces Mayores, su profundo significado, no ha sido estudiado con la debida atención y rigor dentro de las investigaciones masónicas. El simbolismo lunar es muy antiguo desde la perspectiva y tradición mítica simbólica, llegando a representar, no pocas veces, una interminable lucha, dualidad y antagonismo cíclico, entre estos dos principios complementarios y eternos: el Sol y la Luna.

La Luna (imaginación, receptividad, sensibilidad) representa la adquisición de conocimiento de una manera intuitiva.

Como aprendiz debo ir más allá revisando que LA LUNA es otro cuerpo celeste importante en la simbología universal y masónica.

Es junto al Sol las dos grandes luminarias. Se coloca en la sección de Oriente en el interior del Templo (Daza 1997: 239) (Blaschke 201: 150).

Para las mitologías y religiones antiguas y clásicas, la Luna es de gran importancia.

Está representada por varios dioses en el panteón egipcio, entre ellos, los dioses lunares Thot, Khonson, Min, Dovar, Apis, Seth y al mismo Osiris.

Para los judíos representa al pueblo judío nómada en el Éxodo.

Para el mundo musulmán es un símbolo distintivo, el de la Luna Creciente, símbolo de la muerte y la resurrección (daza 1997: 240) (Serrano 2005: 199) (Tresider 1997: 136 – 138).

Tiene un valor binario junto al Sol. Mientras el Sol es el aspecto masculino, la Luna es el aspecto femenino.

Representa la luz reflejada del Sol y la dependencia del mismo para la iluminación nocturna.

Es también símbolo de periodos, por ser nocturna la humedad, por cambiar de fases y por su asociación a la oscuridad con la imaginación (Daza 1977: 240)

Tanto para la tradición masónica, las diversas fases de la luna se usan para crear los calendarios de la vida en general.

Un elemento importante es que la ceremonia como Tenida Fúnebre, que es donde se reúne la logia y despide a un miembro que ha fallecido, se lleva a cabo de noche, al filo de la medianoche, cuando es más intensa la luz reflejada de la Luna (Daza 1997: 240).

En los monumentos megalíticos dependen de la asociación de ambos cultos. Así, la determinación más amplia y valedera dictamina que el Sol es el reducto cósmico de la fuerza masculina, y la Luna de la femenina. Esto implica que las facultades activas (reflexión, juicio y voluntad) son solares, mientras las pasivas (imaginación, sentimiento, percepción) son femeninas, quedando acaso la intuición en cierta androginia. Las principales correspondencias del Sol son el oro entre los metales y el amarillo en los colores. La alquimia lo considera «oro preparado para la obra» o «azufre filosófico», en contraposición a la luna y el mercurio que es lunar.

MI CONSIGNA:
Ser un aprendiz masón, todo un reto, en un largo camino hacia la universalidad y al conocimiento, pero sobre todo, siempre siendo un eterno aprendiz.

Son mis palabras.

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