Sabiduria, Fuerza y Belleza

La Logia germina así como el lugar donde se hace manifiesto el vínculo entre el cielo y la tierra, que bajo la eterna mirada del G.·. A.·. D.·. U.·. y con las enseñanzas del V.·. M.·. y V.·. H.·., se crea entonces una nueva tierra y un nuevo universo – pues como es arriba es abajo -, con nuevas y mejores posibilidades, con hombres redimidos, con S.·. F.·. U.·. ; con L.·. I.·. F.·..

A fin de explicar lo que son las “Tres Grandes Luces”, el instructivo del aprendiz, del Gran Oriente Masónico Chileno, da la respuesta siguiente:

“La Biblia para dirigir y gobernar nuestra fe, la Escuadra para regular sobre ella nuestras acciones, el Compás para trazar los límites que no debemos transgredir con respecto a ningún hombre, y más particularmente con respecto a ningún Hermano”

El Libro de la Ley Sagrada, que según la costumbre, elección personal o ubicación geográfica es llamada: la Biblia, el Corán, el Vêda, el Talmud, el Zohar, el Bhagavad Gita, el Zend Avesta, entre otros textos de algunas otras tradiciones; que no son sino puramente la expresión del Verbo divino en lenguaje humano, expresión apropiada, en cada caso particular, al entorno y prácticas del pueblo al cual se dirige y son la concreción terrestre de un molde divino, y por tanto sagrado. Ahora bien, si todos estos libros particulares representan el Gran Volumen de la ley sagrada, son el símbolo más fidedigno del Verbo cuyo mensaje se expresa tanto en lo que ha sido determinado como el Libro del Mundo como el Libro de Vida, que es el modelo de todos los Libros sagrados.

A la par, que al principio Dios crea el Cielo y la Tierra- tal como dicen los libros sagrados -, así también en nuestra Logia masónica, y como una señal de la apertura de los trabajos, el Volumen de la Ley Sagrada predispuesto, sostiene a la pareja formada por el Compás y la Escuadra, hechos para unirse, hechos el uno para el otro. Pues según su utilización profana y con el fin de cumplir su papel, el Compás como instrumento de medida, ha de ser móvil. Como una Esfera y un Círculo, como el Cielo, el Compás posee un carácter dinámico, activo.
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Contrariamente, la Escuadra, cuando se la utiliza, profanamente debe estar fija. Como el Cubo y el Cuadrado, como la Tierra, modelos de estabilidad, la Escuadra posee un carácter estático, pasivo, receptivo. El primer instrumento se mantiene verticalmente con respecto al plano donde se aplica, el segundo, horizontalmente; pero cuando dejamos de lado lo profano y logramos ver más allá de Maya, podemos entender que son el uno para el otro, que los dos van de la mano. El uno sin el otro es imperfecto; pero utilizados debidamente son transmisores directos de perfección. Perfección dada por el trabajo en equipo de estos dos loables instrumentos – todos para uno y uno para todos –

El Compás es el instrumento perfecto para realizar todas las operaciones, es el arma de la Sabiduría divina tomando las medidas del mundo. Con su dibujo, que es un círculo, se diseñan los límites de lo que no se debe contravenir.

La escuadra es el instrumento principal para trazar rectas perpendiculares así como cuadrados, y el cuadrado representa la Tierra, por lo cual la escuadra es también el símbolo de esta. Expresa la rectitud, la equidad, la justicia, el equilibrio, de nuestro comportamiento, de nuestras acciones, del mundo que debemos de forjar, -nuestro mundo-. La escuadra aparece también representada en el collar del V.·. M.·. de la Logia, y debido a que está formada por dos extremidades rectangulares, se la podría considerar como la conjunción de la línea horizontal y la vertical, que, en uno de sus sentidos, corresponden respectivamente a la Tierra y al Cielo.

Por lo anteriormente comentado, el cosmos, el cielo y la tierra, representados por el compás y la escuadra respectivamente, están íntegramente sostenidas por el Volumen de la Ley Sagrada, la humanidad, nosotros nos encontramos inmersos en el medio de estos símbolos.

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